La piel del bebé
- info532323
- 7 ago
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La piel del bebé es mucho más delicada que la de un adulto. Su epidermis es aproximadamente entre un 20 % y un 30 % más fina, pierde agua con mayor facilidad y todavía no ha desarrollado completamente sus defensas naturales ni su microbioma cutáneo.
Por este motivo, en Pielsana entendemos que el cuidado de la piel del bebé debe ser especialmente suave y respetuoso, evitando agresiones innecesarias y ayudando a conservar su equilibrio natural.
Una piel que todavía está desarrollando sus defensas
Al nacer, la piel del bebé presenta características muy particulares. Es más sensible a las agresiones externas, tiene una mayor reactividad vascular y una capacidad de termorregulación todavía inmadura.
Además, su microbioma cutáneo se encuentra en pleno desarrollo, por lo que resulta especialmente importante cuidar y proteger su barrera natural.
Tratamiento Pielsana para la piel del bebé
El protocolo específico de Pielsana combina cuatro productos:
Gel Champú de Caléndula y Manzanilla · Crema de Equinácea · Crema de Caléndula y Almendras · Crema Activadora Solar.
El Gel Champú de Caléndula y Manzanilla está pensado para realizar una higiene suave de la piel y el cabello. Después del baño, la Crema de Caléndula y Almendras se aplica mediante un masaje suave por el cuerpo, cara y cuero cabelludo.
Cuando aparecen zonas irritadas, el protocolo contempla la aplicación de Crema de Equinácea sobre la zona afectada.
Pequeños cuidados que marcan la diferencia
Pielsana recomienda utilizar ropa de algodón que permita transpirar, lavar las prendas con detergentes ecológicos y evitar en la medida de lo posible colonias, ambientadores, perfumes y determinados productos químicos que puedan entrar en contacto con la delicada piel del bebé.
También se presta especial atención al baño: agua alrededor de 37 °C, ambiente entre 20 y 22 °C, baños cortos y un secado cuidadoso, sin frotar la piel.

Cuidar su piel respetando su naturaleza
El Tratamiento Piel del Bebé Pielsana nace de una idea fundamental: durante los primeros meses, una piel tan delicada necesita una higiene y un cuidado respetuosos con sus propios mecanismos naturales de protección.
Menos agresiones externas, una higiene suave y una cosmética formulada para acompañar las necesidades de su piel.




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